De vuelta por la Ría de Mogro y su pinar.

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Ya de sobra conocida esta zona, aun con un día gris, es una salida agradecida. Muy cerca de Santander, apenas veinte minutos, y mucho espacio para correr y bañarse en la Ría.

En la parte en la que nos quedamos esta vez había un rebaño de vacas cerca y, como no, Arastadar hizo una pequeña escapada, sin mayor importancia.

 

 

Comimos en… en este caso picamos algo y nos tomamos un vermut

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